La revista “Marine Pollution Bulletin” en su volumen 157 para agosto del 2020, publicó el nuevo artículo “Mercury and arsenic in processed fins from nine of the most traded shark species in the Hong Kong and China dried seafood markets: The potential health risks of shark fin soup” donde a través de rigurosas investigaciones, se demostró que las aletas de tiburón comercializadas en Hong Kong y China continental a menudo contienen metales pesados como mercurio (Hg), arsénico (As) y mercurio en su tipo tóxico de metilmercurio (MeHg), siendo este último el que se presenta en mayores porcentajes. Al final, los investigadores hacen un llamado por la necesidad de un etiquetado de productos de aletas que sea específico de la especie que se comercializa para informar y proteger a los consumidores, ya que estos deben poder elegir entre las diferentes especies y reconocer sus riesgos asociados en lugar de comprar el producto bajo una etiqueta general y poco informativa de “tiburón” o muchas veces sin ningún etiquetado.
Sopa de aleta de tiburón. Fuente: Wikipedia
La aleta de tiburón es uno de los productos de mariscos secos más valorados de Asia, con más de 80 especies de tiburones comercializadas en Hong Kong, producto que se ha perpetuado en esta región a través de falsas creencias y leyendas que giran en torno a su consumo que van desde el aumento de la virilidad hasta prolongar la vida de las personas. Muchas de las especies más comercializadas en este lugar son depredadores que tienen una larga vida con altas posiciones en las redes alimentarias marinas, lo cual es la razón por la que estos tiburones acumulan, y en algunos casos biomagnifican metales tóxicos. Todos estos elementos ingresan a las redes alimentarias marinas y pueden presentar riesgos para la salud cuando son consumidos por humanos, como lo presenta el artículo “Metales y micronutrientes: problemas de seguridad alimentaria”, incluyendo una mayor vulnerabilidad a daños cerebrales y del sistema nervioso central (Hg, MeHg), cáncer de piel, vejiga y pulmón (As) y los efectos más preocupantes a bajas dosis crónicas para estos metales son complicaciones del desarrollo cognitivo fetal y en casos extremos la muerte infantil, según publicaciones de la World Health organization.
La carne de tiburón a menudo supera los límites de advertencia de consumo humano de Hg, pero tenemos mucha menos información sobre las aletas secas, incluso agencias como la Comisión Europea (CE), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos alimentarios (JECFA), aconsejan a los niños y mujeres embarazadas que eviten comer carne de tiburón, pero no tienen tales avisos específicos para las aletas. Por esta razón, los investigadores analizaron aletas de tiburón procesadas de los mercados de China continental y Hong Kong para analizar el porcentaje de mercurio, metilmercurio y arsénico que contenían, para informar a los consumidores, a los responsables políticos y a los funcionarios de salud pública sobre los riesgos para la salud de ingerir aletas de nueve de los tiburones más comunes en el comercio de aletas en China listados en CITES:
- Tiburón azul (Prionace glauca)
- Tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis)
- Tiburón martillo (Sphyrna lewini)
- Tiburón martillo liso (Sphyrna zygaena)
- Tiburón toro (Carcharinus leucas)
- Tiburón mako (Isurus oxyrhincus)
- Tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran)
- Tiburón oceánico de punta blanca (Carcharinus longimanus)
- Grupo de tiburones de punta negra (considerando en este grupo cuatro especies: C. limbatus, C. tilstoni , C. leiodon y C. amblyrhynchoides)
La sopa de aleta de tiburón está hecha de elementos de cartílago que se encuentran en las aletas de los tiburones llamados “ceratotrichia”. Las ceratotrichias se convierten en una sustancia similar a los fideos, que no tiene sabor, olor ni valor nutricional, solo textura. Las aletas importadas se tratan químicamente y el tejido extraño se corta manualmente para prepararlas para el mercado minorista y para la sopa. Esto produce “recortes de aletas” que luego se venden para productos de bajo valor relacionados con sopas y tiburones.
Partes de una aleta de tiburón. Fuente: Portal web Southern Fried Science
Para realizar esta investigación, se obtuvieron recortes secos de aletas procesadas de mercados minoristas de la región de Guangzhou en China continental, y en los distritos de Sheung Wan y Sai Ying Pun en Hong Kong y los resultados de las investigaciones fueron que todas las especies tenían concentraciones medias de Hg significativamente más altas que los límites máximos para el consumo en productos pesqueros establecidos por el Centro de Seguridad Alimentaria de Hong Kong y los límites semanales que da la EPA. De hecho, al menos el 73.91% de todas las muestras analizadas para cualquier especie estaban por encima de los niveles máximos de consumo de mercurio indicados por estas mismas entidades.
También se analizó directamente el porcentaje para cada especie de MeHg dando como resultado que el porcentaje medio de MeHg, en relación con las concentraciones de Hg total, en todas las especies de tiburones fue de 70% aproximadamente. El tiburón sedoso fue la especie con un mayor porcentaje de MeHg con 82%, mientras que el tiburón martillo S. lewyni tuvo el porcentaje más bajo con 43%. Cabe recalcar que los recortes de aletas usados estaban procesados, indicando que también el procesamiento de la sopa no afecta las concentraciones de MeHg.
Mientras que los niveles de As inorgánico generalmente sí estuvieron presentes, fue por debajo de los niveles estándares a excepción de uno. La especie de tiburón con la concentración media de As más baja fue el tiburón mako de aleta corta y la más alta fue el tiburón azul con una concentración de 24,24 partes por millón de As. La dieta del tiburón azul es de pequeños peces pelágicos y cefalópodos, por ende está en niveles tróficos más bajos con As más alto, lo que ayuda a explicar el alto valor de As que se encuentra en las aletas. Además, sugieren que, si se consumen con frecuencia y en grandes cantidades, las aletas procesadas podrían contribuir a la toxicidad crónica por As.
Es necesario también saber qué factores ayudan a predecir mejor el riesgo de toxicidad en las cargas de contaminantes para identificar patrones generales, informar mejor a las autoridades y proteger a los consumidores, los cuales dependen de muchas características físicas y químicas del cuerpo de agua donde habita un tiburón, clima, región de origen del tiburón, distancia promedio de nado a un punto o fuente geológica, descarga materna, tasa de crecimiento, vida útil, comportamiento del animal, distancias de migración y hábitos alimenticios, ya que todos juegan componentes clave en la acumulación de metales pesados con los tiburones. Como la mayor parte de esta información no está disponible para muestras comerciales, los científicos analizaron el ecotipo general y el nivel trófico de cada especie en este estudio.
Encontraron que los ecotipos semi-oceánicos costeros y los ecotipos costeros se asociaron con mayores concentraciones de Hg en las aletas procesadas. Los entornos costeros están más cerca de las fuentes puntuales y la escorrentía de cuencas como los estuarios o ríos, debido a eso, se ha informado que las especies de peces costeros tienden a tener altas concentraciones de mercurio. Sin embargo, también se espera que las especies depredadoras pelágicas tengan altas cargas de mercurio si consumen estos peces.
El tiburón mako y los tiburones sedosos presentaron dos de los porcentajes más altos de MeHg, probablemente debido a la mayor producción de MeHg por microorganismos en la capa mixta del océano (donde se juntan aguas continentales con las oceánicas) y la falta de fotodegradación de MeHg en zonas apóticas. El segundo porcentaje más alto de MeHg pertenecía al tiburón toro, una especie única debido a su capacidad de vivir y alimentarse en aguas frescas, salobres y costeras. Este tiburón se alimenta de una amplia gama de presas, incluidos peces grandes como róbalos, sábalos, tiburones de punta negra, mamíferos marinos, tortugas y rayas. La combinación de alimentarse de presas grandes y habitar en aguas poco profundas cercanas a fuentes puntuales de contaminantes con áreas altamente pobladas podría explicar su porcentaje relativamente alto de MeHg.
Pesca y corte de aletas de tiburón en puertos de Ecuador. Fuente: Anónima
Además, aunque el procesamiento no parece tener un efecto en el porcentaje de MeHg y Hg total de las aletas de tiburón, el proceso químico para preparar las aletas para la sopa de aleta de tiburón es secreto y podría aumentar los niveles generales de mercurio en el tejido.
Los resultados publicados también indican que se genera un problema de salud para las comunidades que consumen sopa de aleta de tiburón en los Estados Unidos y la Unión Europea. Estas naciones importan aletas de tiburón procesadas de China continental y Hong Kong que exceden los límites legales de metales pesados, porque las aletas no se procesan localmente debido a los altos costos de mano de obra.
Tiendas en mercados de China dedicados a la venta de aleta de tiburón. Fuente: Blog online “Los mundos de Hachero“
La importancia de este primer estudio en su clase, refuerza bases para la toma de decisiones públicas en China y en otros países donde se vende aletas de tiburones. La Legislación de Adulteración de Alimentos de Hong Kong establece que las personas que vendan productos alimenticios con niveles de metal superiores a los establecidos legalmente pueden ser procesados, incluidas multas de hasta HKD $ 50,000 (casi USD $6,500) y seis meses de prisión.
Al mismo tiempo en que salen estos nuevos resultados, se necesita con urgencia el refuerzo de la capacidad CITES para las partes exportadoras e importadoras de tiburones en todo el mundo. A pesar de que existe un creciente apoyo público para la conservación de tiburones en Hong Kong y de que su gobierno prohibió el consumo de sopa de aleta de tiburón en funciones patrocinadas por el estado “para demostrar su compromiso con la promoción de la vida verde y la sostenibilidad”, delitos ambientales asociados al tráfico ilegal del aleteo siguen sucediendo en todo el mundo, sobre todo en países latinoamericanos como Perú y Ecuador de donde salen estas aletas productos de “pesca incidental”.
Los expertos sugieren aumentar la capacidad de inspección (es decir, emplear inspectores adicionales) y hacer mejoras en la eficiencia (es decir, cumpliendo con mayores controles transparentes en los puertos de entrada y salida para aletas), realizar pruebas de ADN en tiempo real en el campo, y realizar evaluaciones de riesgos para envíos basados en desembarques históricos recientes del país de origen. Son inversiones justificadas que se requieren para hacer frente a un volumen extractivista de importación de aletas de tiburones que existe en la actualidad. La aplicación estricta de la CITES por parte de las naciones importadoras, como Hong Kong, debería presionar a los importadores, exportadores y naciones exportadoras para que implementen mejor sus responsabilidades CITES, que es la base para utilizar este acuerdo para cambiar el comercio de vida silvestre hacia la sostenibilidad.