El proyecto de un delfinario interactivo llamado “Waterland Salinas” e impulsado por Waterland Mundo Marino S.A. fue negado y rechazado por la población de Salinas quien se mostró muy preocupada por esta propuesta, así mismo como por las autoridades. En primera estancia, queremos agradecer al Ministerio de Ambiente y a la Armada Nacional por no prestarse, negar el permiso ambiental y rechazar a este tipo de empresas y proyectos que realizan actividades que no solo son moralmente inaceptables, sino que se manejan al filo de la ley aprovechando vacíos legales para prosperar, así mismo, por hacer válidos y respetar los acuerdos internacionales para la conservación de la vida salvaje de los cuales Ecuador es un país signatario. Agradecemos también a todos los movimientos y organizaciones que se levantaron en contra de esta propuesta demostrando su preocupación por la tenencia de delfines en cautiverios, especialmente a Fernando Felix y Ben Haase del Museo de Ballenas por su visión y aportes técnicos tan necesarios en un análisis y toma de decisiones como esta.
Waterland Mundo Marino S.A., en sociedad para Ecuador con RAE Ruiz & Asociados Ecuador S.A. y su proyecto Zoológico Acuario Parque Acuario Interactivo Waterland Salinas es algo que no es aceptado en Ecuador por las siguientes razones:
- Es un proyecto de fines comerciales pero enmascarado en un plan de manejo que carece del debido sustento técnico y legal, con el cual se ha pretendido confundir a las autoridades con supuestos “beneficios turísticos” a costa de la salud física y mental de animales silvestres cuya captura y mantenimiento en acuarios ha sido condenada en el mundo entero por ser una actividad cruel e inhumana. Ningún espacio en ningún acuario reemplazará el espacio en el océano que los delfines requieren.
- Esta empresa intenta poner un centro de “delfinoterapia” y nado con delfines, para tratar personas con discapacidad intelectual, problemas de adicción y enfermedades de tipo degenerativas. No hay evidencia científica de que la delfinoterapia realmente funciona. Los delfines podrían trasmitir enfermedades a los humanos y viceversa.
- Los aspectos sociales y de bienestar psicológico no son tomados en cuenta por los traficantes de vida silvestre ni por aquellos que comercian con su vida en acuarios, exteriormente pueden parecer sanos, pero emocionalmente sufren mucho.
- No hay posibilidades de educar adecuadamente al público cuando lo que se ofrece es observar animales silvestres que han sido forzados a vivir en cautiverio para dar un espectáculo circense. Esto se llama esclavitud animal.
- Este proyecto no apoya a la investigación. No se dan detalles, metodologías ni beneficios que pueda traer la vida en cautiverio a delfines.
- La ubicación donde se propone el acuario es junto a la playa de Chipipe, donde no se reúnen las condiciones propicias para mantener estos animales en cautiverio por ser un sitio altamente contaminado por descargas residuales domésticas y por el excesivo nivel de ruido que se traduce en estrés y enfermedades para los animales.
- Los delfines importados del Caribe podrían ser portadores de enfermedades que pueden afectar a las poblaciones de delfines silvestres que habitan alrededor de Salinas, que incluyen bufeos costeros y la población de delfines manchados que habita la zona de la Libertad.
- Esta empresa dice tener sus “propios lineamientos para la tenencia y manejo de mamíferos marinos” porque no existen otros internacionalmente, cuando sabemos que esto es FALSO. Existen la Ley de Bienestar Animal y Regulaciones para el Bienestar Animal de Estados Unidos, las directrices y criterios asociados con mamíferos marinos en cautiverio para la región del Caribe y Venezuela (SPAW/RAC), los estándares y cuidado de mamíferos marinos de Canadá, los estándares para bufeos (Tursiops sp) en cautiverio de la Asociación Europea de Mamíferos Acuáticos, entre otras.
- Los indicadores fisiológicos asociados con la captura y el cautiverio de delfines son reflejados en altos niveles de hormonas debido al estrés elevado, función celular alterada y alta tasa de mortalidad cada vez que son transportados, incluso después de largos períodos de cautiverio. En resumen, nunca se acostumbran al transporte, a pesar de los “mejores métodos” que se utilicen.
- Esta actividad también puede poner en riesgo otra actividad turística hacia mamíferos marinos que se realiza en Salinas y que tienen un menor impacto: la observación de ballenas. Aquellas personas a quienes no les gusta los cetáceos en cautiverio podrían intentar boicotear a Salinas como un falso destino de turismo de naturaleza. Además, un delfinario será competidor de los operadores locales de turismo marino, pues lo más probable es que aquellos que vayan a ver a los delfines cautivos ya no vayan al mar a ver las ballenas.
Luego de examinar estas observaciones de alto impacto tanto biológico y fisiológico sobre los delfines y sobre parámetros socio-económicos de Salinas, también hay razones legales por las que Ecuador no da una aceptación a delfinarios:
- El artículo 64 del Código Orgánico Ambiental en Ecuador sostiene que “la conservación ex situ constituye un soporte complementario a la conservación in situ”, NO LA SUSTITUYE y solo aplica en el caso de especies amenazadas (no es el caso del delfín bufeo porque es una especie de Preocupación menor según la IUCN), incautadas o que han sido sacadas de su hábitat por tráfico o destrucción del mismo. Este proyecto no cubre con ninguna de las descripciones anteriores y no tienen como objetivo la conservación de una especie amenazada, su rescate o salvarlas de amenazas, sino que tiene un claro interés comercial disfrazado de conservación.
- Cuando en el COA se menciona la conservación ex situ, se refiere a especies nativas amenazadas que requieren medidas extremas para su conservación, es decir, a especies amenazadas que forman parte del capital natural nacional, no a ejemplares o especies importados de otros países, y en este caso de otra cuenca oceánica.
- Apoyar el cumplimiento de instrumentos legales internacionales para la conservación como CITES y CBD no le corresponde a una empresa privada, sino a los Estados que son quienes tienen que velar por cumplir sus compromisos. Esta empresa no va a “ayudar” generosamente al cumplimiento de acuerdos internacionales, están en la obligación de cumplir las disposiciones del país que les otorga o no el privilegio de concederles un permiso. Ecuador es signatario de CITES.
- La especie que se quiere importar y poner en cautiverio en Salinas está listada dentro de apéndice II de CITES. Es decir, su comercio es restringido y solo se puede dar si se realiza bajo parámetros específicos. Además, para la extracción e importación de un animal salvaje a nuestro país, CITES requiere un informe (non-detrimental finding) que diga que la extracción de animales de una población silvestre no afecta a las poblaciones naturales en Cuba vía Venezuela (que es el lugar de donde se quiere traer a los delfines, según los promotores). En dicho país (Cuba) no existen tales evaluaciones de las poblaciones de bufeos costeros afectados por el tráfico de especies, que está por el orden de 20 delfines por año. Las organizaciones conservación Whale and Dolphin Conservation, the Human Society, entre muchas otras, han denunciado que esta práctica continúa afectando a las poblaciones silvestres cubanas peligrosamente. Cuba es el principal proveedor del mundo de delfines para acuarios.
Waterland Mundo Marino Ecuador S.A. usa como base teórica de “conservación” muchos de los argumentos del documentalista británico de vida salvaje David Attenborough para hacer creer que la experiencia de los visitantes a estos parques acuáticos es tan educativa como sus documentales. La actitud hacía la naturaleza de Attenborough cambió conforme avanzó su conocimiento sobre ella. En sus primeros programas en Zoo Quest en 1954 se capturaban animales salvajes y se presentaban como rarezas en zoológicos británicos, pero no refiriéndose específicamente a animales superiores como mamíferos, de los cuales debemos estar seguros que él nunca apoyaría mantenerlos en cautiverio. Mientras avanzó su carrera y lanzó su temporada Attenborough: 60 Years in the Wild en 2002 se mostró mucho más respetuoso con el mundo animal y vegetal. Sin duda, un ejemplo que Waterland Mundo Marino Ecuador S.A. también debería seguir.