La ingestión humana de mercurio (Hg) por el consumo de mariscos y otras especies marinas es una gran preocupación en todo el mundo debido a los efectos adversos para la salud, y ha sido un punto de controversia entre ambientalistas y el sector productivo pesquero industrial, más específicamente si se habla de consumo de tiburones como una “parte regular” de la dieta humana.
Un estudio publicado recientemente da muchas luces para los tomadores de decisiones en torno a esta problemática en cuanto a los resultados que se obtuvieron. En junio del actual 2021, la revista científica reconocida mundialmente Science, publicó el artículo “Concentraciones e isótopos estables de mercurio en tiburones de la Reserva Marina de Galápagos: preocupaciones de salud humana y patrones de alimentación”, que determinó la concentración total de mercurio (THg) en el tejido muscular de seis especies de tiburones encontradas en el barco pesquero Fu Yang Yu Leng 999, caso conocido nacional e internacionalmente porque fue incautado con este cargamento de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada dentro de la Reserva Marina de Galápagos en 2017 y concluyó en que la concentración de mercurio total proporciona una evidencia clara de los riesgos para la salud humana asociados con el consumo de tiburones, con especial énfasis en mujeres y niños.

Los análisis dieron como resultado que las concentraciones totales de mercurio (THg) en muestras de músculo de tiburón variaron de 0,73 mg/kg-1 en el tiburón zorro ojón (Alopias superciliosus) hasta 8,29 mg/kg-1 en el tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis). El tiburón azul (Prionace glauca) mostró la concentración media más alta de THg con un valor de 1,88 mg/kg-1, mientras que los valores más bajos se midieron en el tiburón zorro pelágico (Alopias pelagicus) con 0,79 mg/kg-1. Todas las muestras de tiburones en este estudio muestran concentraciones promedio de mercurio total (THg) que van desde 0,77 mg/kg-1 hasta 1,85 mg/kg-1, excediendo todas el valor de referencia de la OMS de 0,46 MMHg μg/kg-1. El mercurio es conocido por ser un contaminante altamente tóxico una vez que está metilado en monometil-Hg (MMHg) y otros estudios aseguran que generalmente MMHg representa entre el 70%-90% de THg en la mayoría de tiburones.
Tabla con las especies de tiburones, su nombre común, su nombre científico, el número de individuos muestreados por especie, el estado de conservación en IUCN, y los diferentes rangos de mercurio para cada uno. Fuente: investigación citada
Laurence Maurice, la cabeza de esta investigación, explica “el consumo semanal de un filete de tiburón, de cualquiera de estas especies, excede el valor máximo de ingesta propuesto por la Organización Mundial de la Salud”.
Mujeres y niños
Este estudio también evaluó el riesgo para la salud asociado con el consumo regular de alimentos con tiburones, y calculó la cantidad máxima semanal tolerable de carne de tiburón por especie de pescado, para adultos y niños, llegando a la conclusión de que el consumo de carne de tiburón representa un riesgo grave para la salud humana de las poblaciones que incluyen al tiburón en su dieta habitual y se debe prestar especial atención a las mujeres embarazadas y los niños.
El consumo de especies de tiburones con altos niveles de mercurio es una gran preocupación, especialmente por sus efectos sobre el feto, el recién nacido y los niños, ya que este elemento puede atravesar la barrera placentaria, y puede provocar problemas neurológicos, déficits en las funciones motoras, psicomotoras, visuales y/o cognitivas, inmunodeficiencias y toxicidad al sistema nervioso central.
En menor medida, los recién nacidos también pueden estar expuestos por el consumo de leche materna contaminada. Por lo tanto, las mujeres embarazadas y las madres jóvenes deben estar al tanto de la exposición a mercurio a través de tiburones en su dieta habitual (OMS, 2018).
No se puede alentar a que se posicione un mercado normalizado de carne de tiburón, ya que teniendo en cuenta los resultados de esta evaluación, el consumo de carne de tiburón representa un riesgo grave para la salud humana de las poblaciones que lo incluyen en su dieta, ya que no es tolerable para un consumo semanal y se debe prestar especial atención a las mujeres embarazadas y los niños con respecto a la frecuencia y la cantidad de ingesta de carne de tiburón.
Pero…¿De dónde llega este mercurio al océano?
Como personas también tenemos una gran responsabilidad en estos niveles de mercurio en la cadena alimenticia de especies marinas, ya que la mayor parte del mercurio en la atmósfera y la superficie del océano es el resultado de las actividades humanas, en particular de las centrales eléctricas de carbón, la metalurgia y la extracción de oro artesanal, la producción y el uso de Hg y la extracción de metales industriales. Estos procesos liberan cantidades importantes de mercurio inorgánico en forma gaseosa o disuelta. La oxidación y la reducción en el ambiente de estas formas químicas de mercurio ocurren simultáneamente por efectos de temperatura y luz en la naturaleza, donde todo sigue cumpliendo un ciclo y de esta manera, todo termina en el océano.